
Hablamos del Dejà vu y del dejà reçu...¿Realmente son sensaciones patológicas?
Quizás sean experiencias que ni siquiera la más brillante mente humana pueda descifrar, de algún modo aglutinan recuerdos tan oníricos y tardíos que ni el insustancial lenguaje que usamos sirva para describirlos.
A caso un día no formamos parte de esos tres primeros segundos del universo, mi amor y yo formamos parte un día de la misma mota de polvo en un cráter de la cola del cometa más perdido de la galaxia, un día un fragmento de mi piel y el negro de mis ojos viajamos en el mismo haz de luz, nos catapultamos hasta el centro de la Tierra; tú y yo formamos un día parte de la muñeca de Da Vinci, de los pies de Phillippides,del bigote de Nietzsche; estuvimos en el Cinturón de Orión; quizás mi enemigo y yo formamos parte de aquel ente al que llamamos Dios y realmente fuimos una vez barro y fuimos un olor y hasta nacimos del mar y flotamos como sargazos y un día seré tu hijo y hasta quemaré como gasoil el alma de mis antepasados.
Un día fuimos fuego, sangre, semen, vida, alcohol y el lunar de Marylin y estuvimos en la punta de un hongo nuclear.
Tú eres yo y yo soy tú y quizás dentro de tres mil años nos encontremos en la cuarta luna de Saturno o seamos esclavos en el imperio de Utamatu-Hclab en lo que un día fue el Cuerno de África.



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