La aparición de la mujer fue la verdadera diferencia entre el sexo animal y el humano.
La hembra de homínido no tenía nada con lo que contrarrestrar la extraordianaria promiscuidad del macho que solo estaba pendiente de ella en la época de celo, así que la astuta hembra modificó sus ciclos hormonales manteniendo un nivel alto de estrógenos durante todo el año, y modificó su cuerpo: se moldearon sus pechos y se estrecharon sus caderas. Debido a ésto último sus partos fueron sangrientos y dolorosos y sus bebés nacían prematuros y débiles, pero todo los tapujos no importaban: habían ganado un esclavo para las sucesivas generaciones de mujeres.
domingo, 21 de febrero de 2010
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