Hay momentos en la vida para todo; hay momentos para romper retrovisores y patear balones en campos de barro y desear que sean las dos de la tarde, hay tiempo para aprender y momentos para llorar y gritar, también hay meses de espera y otros de desesperación, de carrera. Horas para el amor, para pelear y decir sí y no y quizás.
Pero siempre hay un tiempo para sentirse solo, para únicamente sentir la motivación de alargar las piernas un poco más y que tus pies cuelguen del edredón, hay momentos siempre para caminar solo y volver a casa. Por eso hay que aprovechar todos los otros días.
sábado, 15 de mayo de 2010
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