El cielo de verano pasa rápido, las nubes se elevan y bajan en una tarde de Julio,las chicharras callan al llegar la noche y la madrugada entra tan silenciosa que solo la notas cuando solo estás en compañía de tí mismo. En tu soledad levantas la cabeza al cielo y ves a lo lejos cada estrella, muchas ya no son las mismas, muchas ya ni siquiera existen, se apagaron miles de años atrás y nosotros solo observamos un espejismo, una fotografía de ellas...al igual nuestra vida se compone de cientos de fotografías, unas preciosas, otras a contraluz y otras que nos muestran pequeños detalles que nunca deberíamos dejar pasar por alto.
Venimos de la nada, la existencia es algo fortuito. No hay ningún patrón salvo los imaginados. Nada tiene sentido, salvo el que decidamos imponer. Este mundo por el que vagamos viaja a la deriva, no está supervisado por un Dios controlador ni por un compendio de fuerzas metafísicas. Me hacen reír aquellos personajillos que entrelazan y tejen sus planes. Solo hay dos fuerzas, gobernadas ambas por los humanos, que encaminan todo lo que ocurre: la esperanza y el amor, del que ya solo me queda el verde de la esperanza.
Es tarde ya, es hora de secarse los ojos y volver a casa.
jueves, 23 de julio de 2009
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Tal vez el deseo este mas relacionado cn el olvido k cn otro tipo de sentimiento, pero mientras exista el deseo, el olvido no conseguira hacer del todo su trabajo, y siempre kedara algun fragmento de eso k keremos olvidar, tal vez no sea bueno del todo, pero la mayoria de las veces buscamos el deseo incoscientemente.
ResponderEliminarun beso.
Gracias por pasarte :)